El aplauso me siguió escaleras abajo, hasta una puerta que aún dejaba pasar luz.

El recital acabó, pero el sonido se aferró al edificio como un secreto.


Vigía de la cúpula

Bajé por la partitura de Chopin y encontré una decisión esperándome.

Horno

El conservatorio estaba vacío; la noche convertía cada paso en una nota.

Después del último seminario

Elise Moreau permanecía junto al piano, con su anillo y su vestido de concierto.

Después de las estanterías

No hizo falta explicar por qué seguía allí: ambos adultos entendíamos la pausa.

Pedales cálidos

La puerta insonorizada prometía privacidad, y su cierre cambió el significado de la noche.

Última pista

Después, cada gesto volvió a parecer rutina, aunque nada lo era ya.

--- (Parte 16)

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